de brazos cruzados,
de fuera de mis manos.
No permitas que el tiempo
- siendo un erudito en el amor -
me recuerde que ha sucedido,
ha pasado.
Hoy, que estoy aquí
ya no de invierno,
ya no de suspiros ajenos,
hoy que vivo de fotosíntesis,
alimentando mis alas,
no me recuerdes en tus manos.
El pasado ya no asusta,
permite vivir.
Mientras la memoria ya no se cansa
de estar, o de matar.
Hoy, mi primavera con más fuerza
sigo siendo yo.