miércoles, 6 de abril de 2011

Casi nada.

Soy peregrina de mi vida;
estoy aquí
y tal vez en ninguna parte.
Me abriga mi propia confianza
y no sé si alguien lo nota porque sí.
El ocaso roba mi mirada, aunque no quiera
y me vuelvo suspicaz,
ingenua
y reprimida
en mi.
No tengo culpa
soy creación de una inexacta memoria,
tan necesaria
que no sabe vivir.
No sabe si vivir
también tiene un poco que perder.
Perder, que verbo más
desinflado
cuando ser feliz es una condición
natural del ser.
Esta rubia
regresa,
se va
no existe,
piensa
y no huele.
No es porque sea,
es porque cree.
Una rubia como la ves,
con poco de ella
y harto que no existe..
que no se ve.

Una rubia mal entendida
sigue siendo no rubia.