las nueves le sonrojan las mañanas
cuando se despierta
y la luna lo dejo escapar.
Es tan fémina su presencia,
tan sutil
que el cielo parece otro
si ilumina desde su altura,
tan indómita
tan pura,
tan fría,
Está
nos acompaña;
nos sonríe
como cual madre
que ve regresar a sus hijos.